Ventanas de PVC y aluminio, ¿aíslan igual? ¿Son iguales? ¿Cuál es «mejor»?
Sin duda, estas son las eternas preguntas que más consultan a nuestro equipo especializado en carpintería metálica. Y tal vez se deba a las dudas generalizadas que todavía hoy existen alrededor tanto del aluminio como del PVC.
Como punto de partida, diremos que PVC y aluminio son dos materiales muy diferentes. Cada uno con unas prestaciones distintas. Además de unas características que harán que elegir uno u otro dependa de las necesidades que sea necesario resolver.
Por supuesto, para ser justos, si vamos a comparar ambos materiales es necesario establecer una relación equitativa entre ambos. Nos referimos a que se equiparen piezas de similar nivel de calidad. Pues solo así sería posible decidir cuál es la mejor opción.
Comparando las ventanas de PVC y aluminio
Cuando se tiene en mente sustituir la carpintería metálica de las ventanas, hay algunos detalles que siempre es recomendable tener en cuenta antes de tomar la decisión final entre PVC o aluminio. Y es ahí donde es posible encontrar las diferencias que hagan que nos decidamos por una opción o por otra.
✓ Capacidad de aislamiento tanto a nivel térmico como acústico de cada uno de los materiales.
✓ Precio y rentabilidad de la inversión. Es decir, qué opción implicará mayor ahorro a medio y largo plazo.
✓ Cuál de las alternativas ofrece mayor durabilidad y resistencia.
✓ Posibilidades de personalización en acabados, colores y tipos de cierre.
✓ Qué material es más ecológico y respetuoso con el medio ambiente.
✓ Su impermeabilidad y respuesta ante las inclemencias del tiempo. Sobre todo, en zonas con mucha humedad en el ambiente.
Estos son algunas de las características que, como profesionales de la carpintería metálica en la provincia de Málaga, creemos necesario informarse antes de cambiar las ventanas por unas de aluminio o de PVC.
A continuación, haremos un breve resumen de las ventajas de cada uno de estos dos materiales tan versátiles y utilizados. Si te interesa el tema, presta atención porque te será útil conocer estos detalles antes de sustituir unas ventanas convencionales por unas de eficiencia energética.
Qué ventajas tiene una ventana de PVC frente a una de aluminio
#1 – Aporta mayor aislamiento
El PVC es nada menos que 1.100 veces más aislante que el aluminio. Ya que se trata de un material que no conduce ni el frío ni el calor. A diferencia del aluminio que sí es conductor térmico. Además, permite que las esquinas de las ventanas puedan soldarse, y eso supone un aislamiento mucho mayor que el que tienen ventanas atornilladas.
Los perfiles de PVC disponen de una capacidad aislante que varía según el grosor del perfil y la cantidad de cámaras de aire interiores que tenga. Es recomendable un perfil de 70 mm con 5 cámaras interiores de aislamiento.
#2 – El más ecológica
El PVC es una resina que tiene como principal componente sal común (57%), un material natural. Además, es 100% reciclable. De hecho, la marca de perfiles VEKA de los que somos únicos fabricantes en la comarca de Antequera, fueron pioneros cuando en 1993 crearon la primera planta de reciclaje de perfiles de PVC del mundo.
Además, actualmente, hay estudios que demuestran que el PVC es el material que más ahorra energía y más colabora en la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera.
#3 – Es «para toda la vida»
Por su resistencia, durabilidad y sencillo mantenimiento, una ventana de PVC permanecen inalterables ante el desgaste que producen tanto el clima como la contaminación.
Su limpieza resulta súper sencilla: solo agua y jabón sería suficiente.
#4 – No es inflamable
El PVC es un material autoextinguible (sólo sigue ardiendo si se mantiene una llama aplicada en él, al retirarle la llama se extingue inmediatamente ) y difícilmente inflamable. No puede ser el origen de un incendio, tampoco constituir un factor agravante del mismo ni propagarlo.
El motivo de esta capacidad está en su composición. El 57% de la molécula de PVC es cloro, obtenido de la sal común. Por lo que el cloro le otorga la propiedad de ser resistente de forma natural a la inflamación y eso hace que no propague el fuego en caso de un incendio.
#5 – Versatilidad de acabados
Aunque este punto era toda una desventaja hace unas décadas respecto al aluminio, actualmente se ha «dado la vuelta a la tortilla» y es sorprendente la cantidad de colores y acabados con efectos que ofrece el PVC. Gracias a la técnica de foliado, hay infinitas opciones tanto para carpintería metálica de exterior como de interior. Acabados imitación a madera o metal, lisos, con textura, efecto sedoso, ultra mates… ¡tú decides!
Ventajas de una ventana de aluminio
#1 – Su versatilidad de formas
Hay que reconocerlo: pocos materiales se integran tan bien a todos los desafíos que plantee un diseño como el aluminio. Formas rectas, curvas, tamaños… ¡nada se le resiste!
#2 – Es ligero pero también resistente
Precisamente por eso, es elegido para infinidad de obras ya que no pesa y eso facilita tanto su instalación como su transporte. Eso sí, para que dure y no sufra variaciones al contacto con el agua o los cambios de temperatura ha de ser tratado de forma adecuada.
#3 – Para aislar necesita un complemento interior
Sin duda, las ventanas de alta calidad de aluminio pueden lograr un gran nivel de aislamiento. Pero, para alcanzarlo será necesario incluir un revestimiento, generalmente de poliamida de unos 24mm de grosor. Esta equipación de los perfiles de aluminio se conoce como Rotura de Puente Térmico RPT y es necesaria reducir las pérdidas de calor y energía de un material transmisor como es el aluminio.
#4 – Se adaptan a cualquier estilo
Las ventanas de aluminio siguen siendo las que ofrecen más opciones a nivel de decoración y diseño. Con ellas, funcionalidad y estética van de la mano. Porque la gama cromática para las ventanas con rotura del puente térmico es (casi) infinita.
Acabados anodizados en sus diversas tonalidades (oro, plata, bronce, acero). Acabados en brillo, satinado, mate, rugoso, texturizado, metalizado o moteado. Efectos imitación madera, tanto lacados como foliados. E, incluso, la posibilidad de disponer de perfiles bicolores con un acabado en el exterior, y otro en el interior que se ajuste bien a la decoración, estilo y colores de la habitación en la que se va a instalar la ventana.
Cómo saber qué tipo de ventana aísla más
Al establecer esta comparativa, lo primero es que habría que equiparar ventanas que ofrezcan prestaciones similares. Por ejemplo, no sería justo comparar la ventana más equipada ventana de PVC con la más simple de aluminio. O, la mejor ventana de aluminio con la más simple en PVC.
Para determinar «cuál» aísla mejor, hay un valor que lo calcula: la transmitancia térmica. Sin ahondar mucho en temas técnicos, diremos que la transmitancia es la velocidad a la que la ventana deja entrar y salir el frío y el calor. Así que, cuanto menor es la transmitancia, mayor es el aislamiento y el confort que se disfruta en la estancia.
Por ejemplo, una ventana con una transmitancia térmica de 1,5 W/m2k aísla mucho mejor que una con coeficiente de 3,7 W/m2k. Para dar esta cifra habrá que tener en cuenta toda la ventana: los cristales y los perfiles.
Como decíamos, este dato expresa a qué velocidad se escapa el calor. Y hay que recordar que un material que deje fluir el calor, hará que la vivienda pierda rápidamente su temperatura. Y eso implica el aumento en nuestras facturas de luz y gas. Así que conocer esta medida es más que interesante de cada a elegir un tipo de ventana de eficiencia energética, u otra, para nuestra casa.
Y… respecto al precio
En Talleres Marín siempre defendemos que el precio de venta no es el aspecto más relevante cuando se trata de decidir entre ventanas de PVC o de aluminio.
E insistimos en que un producto no es caro porque su precio sea elevado, sino porque su valor no justifique hacer esa inversión en él.
Ten en cuenta que el precio de venta no incluye ni los costes de mantenimiento futuros ni el ahorro que supondrá a lo largo del tiempo. Y que una ventana con un precio algo superior puede ser la opción más económica si su coste de mantenimiento es muy bajo (o inexistente). O si supone un ahorro mensual considerable en nuestras facturas de calefacción y refrigeración.
No queremos terminar este artículo sin recordar que un par de detalles super importantes.
El primero es recomendarte que te asegures de que será posible disponer, a lo largo del tiempo, de las piezas y herrajes de sustitución que puedan deteriorarse debido a su uso continuado. De nada sirve adquirir una ventana a un precio sorprendentemente barato si después no admite reparaciones. Como supondrás, la inversión terminaría saliendo muy cara.
Y el segundo, es que solo confíes en una marca de aluminio o PVC de máxima calidad certificada que realmente garantice las prestaciones de aislamiento y durabilidad indicadas. Por ese motivo, en Talleres Marín somos fabricantes del PVC líder a nivel mundial: sistema VEKA. Porque garantizar el trabajo realizado solo puede hacerse cuando se ofrece el mejor producto.
Nos despedimos confiando en haber aclarado las diferencias entre las ventanas de PVC y aluminio. Fabricamos e instalamos ventanas realizadas con ambos materiales por lo que podremos asesorarte y ofrecerte alternativas. ¡Consúltanos!